martes, 21 de octubre de 2014

reinvención por pedido

Me pidieron que escriba una historia en la que el amor se reinventara
me pidieron que no me lastimara, que la flor azul se convirtiera en blanca
me pidieron que amara sin miedo, que llorara con ganas de llorar
me pidieron que te haga reír, que guardara en mi memoria la magia de tu mirada gris
me pidieron que te regalara una canción
que las teclas se mezclaran con la dulce voz y los golpes estallaran en una melodía enajenada

no me pidieron que hable de vos como un poema que me sé de memoria,
(pero lo hice igual).
Me pidieron que me durmiera imaginando escenas absurdas y trilladas
me pidieron que el sentimiento sea ultraviolento, o no sea nada entonces
me pidieron que te diga todo lo que siento, cada vez que nuestros ojos se encuentran en un acto casual y desesperado
me pidieron que tome tu mano y camine por las calles haciéndolas nuestras
me dijeron muchas cosas,
me pidieron otras miles
me obligaron, me censuraron y me asesinaron

las voces me hacen de todo, menos suya.


domingo, 12 de octubre de 2014

recuerdo inventado

I
Me dijo que no quería estar ahí y lo llevé al mar. Toqué su mano y la arena se mezcló entre nuestros dedos como perfume de verano, como el sándalo que se esparce por mi habitación cada vez que leo un poema girondero de medianoche. No quise mirarlo pero lo miré. No quise imaginar que se moría por darme un beso, pero lo imaginé. El mar inmenso, revoltoso y solemne nos ofrecía una melodía gloriosa que me recordaba el primer día que lo vi. La sonrisa seductora combinaba con su sweater azul y sus ojos mágicos recorrían el lugar ansiando encontrar aquello que tantos años había buscado. Mientras miraba las olas blancas que jugaban con los caracoles de la orilla, quise preguntarle si se acordaba de la primera vez que nos conocimos. Siempre hay una primera vez, y conocer a alguien no es la excepción. Cerré los ojos y en ese instante recordé nuestras risas nerviosas, vergonzosas de nuestra primera conversación. De cara al sol, se filtró en mi memoria el primer poema que le escribí, pero no me animé a confesárselo. 

II
La camisa roja se mojó con el agua salada y sus dedos tocaron los míos. La maravilla de su risa iluminó las piedras del umbral mientras mi nariz, casi como por accidente, se acarició con la suya. No quise volver a imaginar y él me pidió que el momento se estirara hacia el infinito. Me pidió que le devuelva el sentimiento, que le susurrara canciones de cuna y que lo abrazara dos veces cada noche. 
Me pidió que no lo lastimara. Inmersa en los pensamientos que se ensamblaban con la emoción del cielo y los colores del paisaje pintado en cada uno de mis bastidores, lloré. De emoción, de angustia y de placer. No quiero más aquel dolor desgarrador del corazón, no quiero más mendigar un sentimiento podrido y lleno de nada. 

III
Acá estoy y acá estás, estemos sin más ni más, que hasta quizás, podamos llegar a durar; y quién te dice, también volar.

sábado, 4 de octubre de 2014

más de vos

La mirada introspectiva
me trasladó frente al paisaje soñado de aquellos
que hace tiempo no sueñan

los malos sentimientos delineaban
                                     el cielo infinito
y tus ojos me alumbraban desde
                                     el macrocosmos delirante

caminé la belleza de la nostalgia todos esos días
en que no te conocía
y reviví en cada melodía que tus dedos creaban
                      sobre las teclas del piano dormido

me agoté en cada espera,
en cada mirada
en cada silencio
y en cada
                poema anónimo que te dediqué

nuestra historia escribiéndose en la memoria colectiva
de aquellos que quieren seguir creyendo en el amor
y la tinta roja derramándose
       sobre mis manos
                          que mueren por tocar tu cara
mientras mis labios buscan la magia en otros labios
                                                           en otros brazos
y que no son tuyos porque
todo lo tuyo es de otra,
aunque sé
que vos sabés
que
no es quién
te hace temblar hasta las pestañas
que fueron tomadas para
pedir deseos que imploran
                            más amor, por favor.


viernes, 19 de septiembre de 2014

(primera vez)

Estallé con las alas abiertas
desplegadas, enteramente tendidas sobre las teclas 
 
teclas musicalmente dulces
melodía embravecida y subversiva
capricho sonoro rebalsado de deseo

me agrieté y mi piel fue corteza
 y vos,
         las hojas amarillas cayendo 
como las ilusiones deshechas 
                                       de octubre

me seduce una imagen rebelde avasallante
  mientras el telón vuelve a abrirse
y el juego comienza con la sonrisa mágica
    la ovación, los ojos y el encanto de una primera vez 



 

domingo, 7 de septiembre de 2014

(en) un microsegundo

Me detuve en ese microsegundo interminable que jugaba con la posibilidad de que se me explotara el corazón como una bomba aparentemente desactivada. Se multiplicaron las escenas, recreándose en historias infinitas, algunas con finales felices y otros, enteramente trágicos. Todo, absolutamente todo se condensó en el microsegundo desgarrador. Los espejos, las calles, los árboles, el cielo, el caos, el dolor y las palabras no dichas jamás. El frío se deslizó por mi espalda blanca y poco firme, mis manos temblorosas y mis dedos ansiando tocar, palpar el amor que estallaba en el microsegundo ilimitado. El perfume de las almas emanaba y los destellos saltando entre las pestañas. La garganta reseca y desgarrada, trago amargo de palabras que no se animan a asomar y la lengua se ríe mientras juega con los dientes que miran los labios sellados de temor. Qué iba a pensar, qué iba a imaginar, el cuerpo hablando casi a los gritos mientras la luz reflectora se plasmaba sobre su figura angelical. Sus manos, quizá, también deseaban hablar; sus piernas temblaban al ritmo de la palpitación exaltada que se conectaba de corazón a corazón. El calor acaparaba nuestros rostros y se fundía en un vivo color que se esparcía como agua de río dulce. El microsegundo ocupando la inmensidad, conectó unas almas desalmadas, desesperadas y desamparadas mientras la brisa como una impresión de escena, olía a sahumerio de sándalo y la magia surgía de una melodía acaramelada.
Se me empaparon las manos, se me empapó el pecho de un miedo aterrorizante y pensé en un tiempo que se extendía en cada abrir y cerrar de ojos. Sentí el vértigo que se siente al caminar por la cornisa y durante todo ese maldito microsegundo, el microsegundo interminable, incalculable e inacabable, un pensamiento se plasmó en mi sien perturbada (atormentada) : "qué hermoso encuentro y qué miedo me da".

miércoles, 20 de agosto de 2014

La persona favorita de mi mundo

La persona favorita de mi mundo es                              
     la reencarnación de la pureza
     la clave de sol y
     el abrazo de estación

La persona favorita de mi mundo me enseña a ser,
me cuenta un cuento todas las noches
                   acerca de tres reyes magos, mientras mis ojos de lágrimas se llenan
le gusta jugar a la vida y se ríe de tonterías

Me llena por dentro y por fuera
      me fabricó unas alas grandes como su corazón
                       lindas como sus ojos
                       suaves como su piel
                       y mágicas como todo su ser
      tejidas a mano color café

A la persona favorita de mi mundo, le gusta cocinar
mezclar el sabor delicioso de los besos de mediodía
y los hasta mañana de las buenas noches

La persona favorita de mi mundo es el tobogán esplendoroso del parque
                                                       las polainas de invierno
                                                       los vestidos de verano  y          
                                                       el mar juguetón de octubre

La persona favorita de mi mundo me hace sentir niña
saca mi más sincera sonrisa
la emoción más emocionante
y
este poema a medio terminar

La persona favorita de mi mundo ya no está en este mundo,
                               pero sigue siendo parte del mío
 Ella es un ángel,            (es mi ángel)
La pulpera de mi vida, la razón por la que aún lloro
El día de mi cumpleaños y los cielos que recreo en cada bastidor.



viernes, 8 de agosto de 2014

Crónica

Las nubes no tan blancas como la nieve que resbala por mis hombros. Los pétalos que fueron arrancados con dulzura, en busca de una respuesta, en busca del sí. Lo rojo, lo absurdo, lo violento, lo inexistente: la nada. Me desdibujo al ritmo de un blues, de una melodía desolada y demoledora mientras imagino la magia que brota desde las pestañas mojadas de mar. Pinceladas van recubriendo el cuadro que aún no lo es, con el alma puesta en cada figura, en cada color, en el paisaje que va formándose. Un manchón color café irrumpe la armonía de los árboles y el sendero me lleva a no sé dónde. Paso a paso re-descubro un cielo que fui pintando cada vez que me acordaba del amor. La maravilla siendo cotidiana me destroza y parte en mil quinientos pedazos pero decido seguir porque el dolor es tan sólo eso, dolor.
El sueño de siempre sigue siendo un sueño. La orquesta del mundo hoy quiere tocar para mí y la película vuelve a reproducirse. Cubro uno a uno los huecos que se van regenerando con el recuerdo, el desgarrador y fastidioso recuerdo. La capa roja vuelve a respaldarme y salgo al encuentro. No quiero tener más miedo, no quiero quedarme encerrada en el umbral de la pesadilla y la fantasía; las figuras se van transformando a medida que me voy alejando del escondite y la luz amarilla me recibe con dulzura. Los pies sobre las olas que rompen en la orilla de la memoria, la roca desteñida de tanto dolor, la arena que se mezcla con las lagrimitas que reflejan a los ojos que ansían encontrarse con los otros. El sur revestido para mí, la esperanza acabándose mientras la realidad golpea la puerta. La cuestión siendo cuestionada por los dedos que temen acariciar el rostro del olvido y el vestido azul de primavera guardado en el quinto cajón.
No quise interrumpirte, no quise interferir, no quise que te detuvieras, no quise que me prestaras atención, no quise que me preguntaras mi nombre, no quise que te fijaras en mí, no quise que me llamaras. No quise decir que todo lo anterior no es cierto, porque entre poder y querer, sólo queda intentar, re-intentar y volver a intentarlo, una vez más.