si imaginaras menos de la mitad
de las cosas que yo imagino cuando te veo
tu caminar no sería el mismo que llevás puesto el día
antes del día viernes
se te dibujaría una sonrisa contagiosa
y una lluvia de colores te mojaría la cara
como brillantina púrpura que
se mezcla
entre los dedos de un nenito de jardín
hasta tu vida, otra sería
pero el brillo de tu mirada gris, dejátelo así
dejámelo a mí
sábado, 1 de noviembre de 2014
viernes, 31 de octubre de 2014
Promesa
Tengo una angustia que me recorre
la piel, los ojos, los dedos, el pelo, los labios
y la espalda destrozada a dentelladas
Me marchité imaginando tu voz acallada por el dolor
el viento eclipsó la risa festiva del pasado
mientras las olas me empapaban el alma desarmada
que intenté encontrar en cada rincón de nuestra cama
me rompieron con sus manos violentamente rojas
hicieron de mí,
un cuadro a medio terminar
me convertí en la causa primordial del olvido
en la excusa del adiós prometedor
(y en ese disco que no escuchaste más)
Quiero que me recuerdes con la lágrima feliz
con el café de medianoche
con las sábanas rotas, negras y deshechas
con tus dedos musicales
con la fobia del amor
con la certeza del distraído,
la conciencia del inconsciente,
y la cordura del loco enamorado y desahuciado
con la mirada azul del corazón
y esa sonrisa amarilla que alguna vez me regalaste
la piel, los ojos, los dedos, el pelo, los labios
y la espalda destrozada a dentelladas
Me marchité imaginando tu voz acallada por el dolor
el viento eclipsó la risa festiva del pasado
mientras las olas me empapaban el alma desarmada
que intenté encontrar en cada rincón de nuestra cama
me rompieron con sus manos violentamente rojas
hicieron de mí,
un cuadro a medio terminar
me convertí en la causa primordial del olvido
en la excusa del adiós prometedor
(y en ese disco que no escuchaste más)
Quiero que me recuerdes con la lágrima feliz
con el café de medianoche
con las sábanas rotas, negras y deshechas
con tus dedos musicales
con la fobia del amor
con la certeza del distraído,
la conciencia del inconsciente,
y la cordura del loco enamorado y desahuciado
con la mirada azul del corazón
y esa sonrisa amarilla que alguna vez me regalaste
martes, 21 de octubre de 2014
reinvención por pedido
Me pidieron que escriba una historia en la que el amor se reinventara
me pidieron que no me lastimara, que la flor azul se convirtiera en blanca
me pidieron que amara sin miedo, que llorara con ganas de llorar
me pidieron que te haga reír, que guardara en mi memoria la magia de tu mirada gris
me pidieron que te regalara una canción
que las teclas se mezclaran con la dulce voz y los golpes estallaran en una melodía enajenada
no me pidieron que hable de vos como un poema que me sé de memoria,
(pero lo hice igual).
Me pidieron que me durmiera imaginando escenas absurdas y trilladas
me pidieron que el sentimiento sea ultraviolento, o no sea nada entonces
me pidieron que te diga todo lo que siento, cada vez que nuestros ojos se encuentran en un acto casual y desesperado
me pidieron que tome tu mano y camine por las calles haciéndolas nuestras
me dijeron muchas cosas,
me pidieron otras miles
me obligaron, me censuraron y me asesinaron
las voces me hacen de todo, menos suya.
me pidieron que no me lastimara, que la flor azul se convirtiera en blanca
me pidieron que amara sin miedo, que llorara con ganas de llorar
me pidieron que te haga reír, que guardara en mi memoria la magia de tu mirada gris
me pidieron que te regalara una canción
que las teclas se mezclaran con la dulce voz y los golpes estallaran en una melodía enajenada
no me pidieron que hable de vos como un poema que me sé de memoria,
(pero lo hice igual).
Me pidieron que me durmiera imaginando escenas absurdas y trilladas
me pidieron que el sentimiento sea ultraviolento, o no sea nada entonces
me pidieron que te diga todo lo que siento, cada vez que nuestros ojos se encuentran en un acto casual y desesperado
me pidieron que tome tu mano y camine por las calles haciéndolas nuestras
me dijeron muchas cosas,
me pidieron otras miles
me obligaron, me censuraron y me asesinaron
las voces me hacen de todo, menos suya.
domingo, 12 de octubre de 2014
recuerdo inventado
I
Me dijo que no quería estar ahí y lo llevé al mar. Toqué su mano y la arena se mezcló entre nuestros dedos como perfume de verano, como el sándalo que se esparce por mi habitación cada vez que leo un poema girondero de medianoche. No quise mirarlo pero lo miré. No quise imaginar que se moría por darme un beso, pero lo imaginé. El mar inmenso, revoltoso y solemne nos ofrecía una melodía gloriosa que me recordaba el primer día que lo vi. La sonrisa seductora combinaba con su sweater azul y sus ojos mágicos recorrían el lugar ansiando encontrar aquello que tantos años había buscado. Mientras miraba las olas blancas que jugaban con los caracoles de la orilla, quise preguntarle si se acordaba de la primera vez que nos conocimos. Siempre hay una primera vez, y conocer a alguien no es la excepción. Cerré los ojos y en ese instante recordé nuestras risas nerviosas, vergonzosas de nuestra primera conversación. De cara al sol, se filtró en mi memoria el primer poema que le escribí, pero no me animé a confesárselo.
II
La camisa roja se mojó con el agua salada y sus dedos tocaron los míos. La maravilla de su risa iluminó las piedras del umbral mientras mi nariz, casi como por accidente, se acarició con la suya. No quise volver a imaginar y él me pidió que el momento se estirara hacia el infinito. Me pidió que le devuelva el sentimiento, que le susurrara canciones de cuna y que lo abrazara dos veces cada noche.
Me pidió que no lo lastimara. Inmersa en los pensamientos que se ensamblaban con la emoción del cielo y los colores del paisaje pintado en cada uno de mis bastidores, lloré. De emoción, de angustia y de placer. No quiero más aquel dolor desgarrador del corazón, no quiero más mendigar un sentimiento podrido y lleno de nada.
III
Acá estoy y acá estás, estemos sin más ni más, que hasta quizás, podamos llegar a durar; y quién te dice, también volar.
sábado, 4 de octubre de 2014
más de vos
La mirada introspectiva
me trasladó frente al paisaje soñado de aquellos
que hace tiempo no sueñan
los malos sentimientos delineaban
el cielo infinito
el cielo infinito
y tus ojos me alumbraban desde
el macrocosmos delirante
caminé la belleza de la nostalgia todos esos días
en que no te conocía
y reviví en cada melodía que tus dedos creaban
sobre las teclas del piano dormido
me agoté en cada espera,
en cada mirada
en cada silencio
y en cada
poema anónimo que te dediqué
nuestra historia escribiéndose en la memoria colectiva
de aquellos que quieren seguir creyendo en el amor
y la tinta roja derramándose
sobre mis manos
que mueren por tocar tu cara
mientras mis labios buscan la magia en otros labios
en otros brazos
y que no son tuyos porque
todo lo tuyo es de otra,
aunque sé
que vos sabés
que
no es quién
te hace temblar hasta las pestañas
que fueron tomadas para
pedir deseos que imploran
más amor, por favor.
el macrocosmos delirante
caminé la belleza de la nostalgia todos esos días
en que no te conocía
y reviví en cada melodía que tus dedos creaban
sobre las teclas del piano dormido
me agoté en cada espera,
en cada mirada
en cada silencio
y en cada
poema anónimo que te dediqué
nuestra historia escribiéndose en la memoria colectiva
de aquellos que quieren seguir creyendo en el amor
y la tinta roja derramándose
sobre mis manos
que mueren por tocar tu cara
mientras mis labios buscan la magia en otros labios
en otros brazos
y que no son tuyos porque
todo lo tuyo es de otra,
aunque sé
que vos sabés
que
no es quién
te hace temblar hasta las pestañas
que fueron tomadas para
pedir deseos que imploran
más amor, por favor.
viernes, 19 de septiembre de 2014
(primera vez)
Estallé con las alas abiertas
desplegadas, enteramente tendidas sobre las teclas
teclas musicalmente dulces
melodía embravecida y subversiva
capricho sonoro rebalsado de deseo
me agrieté y mi piel fue corteza
y vos,
las hojas amarillas cayendo
como las ilusiones deshechas
de octubre
me seduce una imagen rebelde avasallante
mientras el telón vuelve a abrirse
y el juego comienza con la sonrisa mágica
la ovación, los ojos y el encanto de una primera vez
domingo, 7 de septiembre de 2014
(en) un microsegundo
Me detuve en ese microsegundo interminable que jugaba con la posibilidad de que se me explotara el corazón como una bomba aparentemente desactivada. Se multiplicaron las escenas, recreándose en historias infinitas, algunas con finales felices y otros, enteramente trágicos. Todo, absolutamente todo se condensó en el microsegundo desgarrador. Los espejos, las calles, los árboles, el cielo, el caos, el dolor y las palabras no dichas jamás. El frío se deslizó por mi espalda blanca y poco firme, mis manos temblorosas y mis dedos ansiando tocar, palpar el amor que estallaba en el microsegundo ilimitado. El perfume de las almas emanaba y los destellos saltando entre las pestañas. La garganta reseca y desgarrada, trago amargo de palabras que no se animan a asomar y la lengua se ríe mientras juega con los dientes que miran los labios sellados de temor. Qué iba a pensar, qué iba a imaginar, el cuerpo hablando casi a los gritos mientras la luz reflectora se plasmaba sobre su figura angelical. Sus manos, quizá, también deseaban hablar; sus piernas temblaban al ritmo de la palpitación exaltada que se conectaba de corazón a corazón. El calor acaparaba nuestros rostros y se fundía en un vivo color que se esparcía como agua de río dulce. El microsegundo ocupando la inmensidad, conectó unas almas desalmadas, desesperadas y desamparadas mientras la brisa como una impresión de escena, olía a sahumerio de sándalo y la magia surgía de una melodía acaramelada.
Se me empaparon las manos, se me empapó el pecho de un miedo aterrorizante y pensé en un tiempo que se extendía en cada abrir y cerrar de ojos. Sentí el vértigo que se siente al caminar por la cornisa y durante todo ese maldito microsegundo, el microsegundo interminable, incalculable e inacabable, un pensamiento se plasmó en mi sien perturbada (atormentada) : "qué hermoso encuentro y qué miedo me da".
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