domingo, 7 de diciembre de 2014

soy deseante, vos visitante

Me visitó tu risa
asomando por el costado de los sueños que viven
 entre las sábanas amarillas de los lunes
y el revés de la almohada azul

me visitaron tus labios, acariciando mis pestañas
        rozando mi nariz y curando mis alas rotas

Dejé que te llevaras el sentimiento que guardo muy dentro de mi pecho,
a cambio de unos brazos que
                 abrazaran la  tristeza inmensa
                                  que recorría mi cuerpo dolido,

me visitaron tus manos artistas
 que jugaron con mi pelo, endulzándome el corazón
componiendo una melodía rebalsada de placer
                       con el grito acallado y el alma colgando entre tus dedos niños

Me visitaron tus ojos tristes
                            ansiosos de encontrar en los míos
un lugarcito donde descansar
ahogándose en el mar revoltoso
y reviviendo con la luz que se esparcía
en ese encuentro de miradas desoladas

me visitó tu nombre
hoy,
      ayer
        y mañana
                 no lo sé




lunes, 17 de noviembre de 2014

en modo suspensivo

Vengo a despedirme
vengo desde el lado más oscuro del corazón
a pedirte un favor

con la mirada triste y las manos temblorosas
con la voz quebrada y un suspiro profundo
con las ganas que me sobraron 
                                                y la oportunidad que faltó
con estos ojos que ansiaron penetrar los tuyos
y esta boca que reclamó tu nombre      (día tras día)


Soñé ese piano todas las noches
soñé esa melodía que se creaba mientras nuestras manos
jugaban a encontrarse en un acto 
aparentemente casual
                         totalmente  mágico

escuchame,
                  mirame,
                                sentime

No le escapes al sentimiento del loco enamorado
no le tengas miedo a la descarga semieléctrica 
no te ocultes entre los pedazos que quedaron 
de ese antiguo desamor

Así, enteramente rota
vengo a despedirme con este poema
un gracias y hasta luego
pero por favor, 
                     no me dejes ir así




sábado, 1 de noviembre de 2014

Dejátelo así, dejámelo a mí

si imaginaras menos de la mitad
de las cosas que yo imagino cuando te veo

tu caminar no sería el mismo que llevás puesto el día
antes del día viernes

se te dibujaría una sonrisa contagiosa
y una lluvia de colores te mojaría la cara
como brillantina púrpura que
                                               se mezcla
                                                    entre los dedos de un nenito de jardín

hasta tu vida, otra sería
pero el brillo de tu mirada gris, dejátelo así
                                               
     dejámelo a mí

viernes, 31 de octubre de 2014

Promesa

Tengo una angustia que me recorre
la piel, los ojos, los dedos, el pelo, los labios
y la espalda destrozada a dentelladas

Me marchité imaginando tu voz acallada por el dolor
el viento eclipsó la risa festiva del pasado
mientras las olas me empapaban el alma desarmada
que intenté encontrar en cada rincón de nuestra cama

me rompieron con sus manos violentamente rojas
hicieron de mí,
                         un cuadro a medio terminar
me convertí en la causa primordial del olvido
                    en la excusa del adiós prometedor                                                                    
                                                       (y en ese disco que no escuchaste más)


Quiero que me recuerdes con la lágrima feliz
            con el café de medianoche
            con las sábanas rotas, negras y deshechas
con tus dedos musicales
            con la fobia del amor
con la certeza del distraído,
       la conciencia del inconsciente,
    y la cordura del loco enamorado y desahuciado
       
con la mirada azul del corazón
y esa sonrisa amarilla que alguna vez me regalaste





martes, 21 de octubre de 2014

reinvención por pedido

Me pidieron que escriba una historia en la que el amor se reinventara
me pidieron que no me lastimara, que la flor azul se convirtiera en blanca
me pidieron que amara sin miedo, que llorara con ganas de llorar
me pidieron que te haga reír, que guardara en mi memoria la magia de tu mirada gris
me pidieron que te regalara una canción
que las teclas se mezclaran con la dulce voz y los golpes estallaran en una melodía enajenada

no me pidieron que hable de vos como un poema que me sé de memoria,
(pero lo hice igual).
Me pidieron que me durmiera imaginando escenas absurdas y trilladas
me pidieron que el sentimiento sea ultraviolento, o no sea nada entonces
me pidieron que te diga todo lo que siento, cada vez que nuestros ojos se encuentran en un acto casual y desesperado
me pidieron que tome tu mano y camine por las calles haciéndolas nuestras
me dijeron muchas cosas,
me pidieron otras miles
me obligaron, me censuraron y me asesinaron

las voces me hacen de todo, menos suya.


domingo, 12 de octubre de 2014

recuerdo inventado

I
Me dijo que no quería estar ahí y lo llevé al mar. Toqué su mano y la arena se mezcló entre nuestros dedos como perfume de verano, como el sándalo que se esparce por mi habitación cada vez que leo un poema girondero de medianoche. No quise mirarlo pero lo miré. No quise imaginar que se moría por darme un beso, pero lo imaginé. El mar inmenso, revoltoso y solemne nos ofrecía una melodía gloriosa que me recordaba el primer día que lo vi. La sonrisa seductora combinaba con su sweater azul y sus ojos mágicos recorrían el lugar ansiando encontrar aquello que tantos años había buscado. Mientras miraba las olas blancas que jugaban con los caracoles de la orilla, quise preguntarle si se acordaba de la primera vez que nos conocimos. Siempre hay una primera vez, y conocer a alguien no es la excepción. Cerré los ojos y en ese instante recordé nuestras risas nerviosas, vergonzosas de nuestra primera conversación. De cara al sol, se filtró en mi memoria el primer poema que le escribí, pero no me animé a confesárselo. 

II
La camisa roja se mojó con el agua salada y sus dedos tocaron los míos. La maravilla de su risa iluminó las piedras del umbral mientras mi nariz, casi como por accidente, se acarició con la suya. No quise volver a imaginar y él me pidió que el momento se estirara hacia el infinito. Me pidió que le devuelva el sentimiento, que le susurrara canciones de cuna y que lo abrazara dos veces cada noche. 
Me pidió que no lo lastimara. Inmersa en los pensamientos que se ensamblaban con la emoción del cielo y los colores del paisaje pintado en cada uno de mis bastidores, lloré. De emoción, de angustia y de placer. No quiero más aquel dolor desgarrador del corazón, no quiero más mendigar un sentimiento podrido y lleno de nada. 

III
Acá estoy y acá estás, estemos sin más ni más, que hasta quizás, podamos llegar a durar; y quién te dice, también volar.

sábado, 4 de octubre de 2014

más de vos

La mirada introspectiva
me trasladó frente al paisaje soñado de aquellos
que hace tiempo no sueñan

los malos sentimientos delineaban
                                     el cielo infinito
y tus ojos me alumbraban desde
                                     el macrocosmos delirante

caminé la belleza de la nostalgia todos esos días
en que no te conocía
y reviví en cada melodía que tus dedos creaban
                      sobre las teclas del piano dormido

me agoté en cada espera,
en cada mirada
en cada silencio
y en cada
                poema anónimo que te dediqué

nuestra historia escribiéndose en la memoria colectiva
de aquellos que quieren seguir creyendo en el amor
y la tinta roja derramándose
       sobre mis manos
                          que mueren por tocar tu cara
mientras mis labios buscan la magia en otros labios
                                                           en otros brazos
y que no son tuyos porque
todo lo tuyo es de otra,
aunque sé
que vos sabés
que
no es quién
te hace temblar hasta las pestañas
que fueron tomadas para
pedir deseos que imploran
                            más amor, por favor.