viernes, 19 de septiembre de 2014

(primera vez)

Estallé con las alas abiertas
desplegadas, enteramente tendidas sobre las teclas 
 
teclas musicalmente dulces
melodía embravecida y subversiva
capricho sonoro rebalsado de deseo

me agrieté y mi piel fue corteza
 y vos,
         las hojas amarillas cayendo 
como las ilusiones deshechas 
                                       de octubre

me seduce una imagen rebelde avasallante
  mientras el telón vuelve a abrirse
y el juego comienza con la sonrisa mágica
    la ovación, los ojos y el encanto de una primera vez 



 

domingo, 7 de septiembre de 2014

(en) un microsegundo

Me detuve en ese microsegundo interminable que jugaba con la posibilidad de que se me explotara el corazón como una bomba aparentemente desactivada. Se multiplicaron las escenas, recreándose en historias infinitas, algunas con finales felices y otros, enteramente trágicos. Todo, absolutamente todo se condensó en el microsegundo desgarrador. Los espejos, las calles, los árboles, el cielo, el caos, el dolor y las palabras no dichas jamás. El frío se deslizó por mi espalda blanca y poco firme, mis manos temblorosas y mis dedos ansiando tocar, palpar el amor que estallaba en el microsegundo ilimitado. El perfume de las almas emanaba y los destellos saltando entre las pestañas. La garganta reseca y desgarrada, trago amargo de palabras que no se animan a asomar y la lengua se ríe mientras juega con los dientes que miran los labios sellados de temor. Qué iba a pensar, qué iba a imaginar, el cuerpo hablando casi a los gritos mientras la luz reflectora se plasmaba sobre su figura angelical. Sus manos, quizá, también deseaban hablar; sus piernas temblaban al ritmo de la palpitación exaltada que se conectaba de corazón a corazón. El calor acaparaba nuestros rostros y se fundía en un vivo color que se esparcía como agua de río dulce. El microsegundo ocupando la inmensidad, conectó unas almas desalmadas, desesperadas y desamparadas mientras la brisa como una impresión de escena, olía a sahumerio de sándalo y la magia surgía de una melodía acaramelada.
Se me empaparon las manos, se me empapó el pecho de un miedo aterrorizante y pensé en un tiempo que se extendía en cada abrir y cerrar de ojos. Sentí el vértigo que se siente al caminar por la cornisa y durante todo ese maldito microsegundo, el microsegundo interminable, incalculable e inacabable, un pensamiento se plasmó en mi sien perturbada (atormentada) : "qué hermoso encuentro y qué miedo me da".

miércoles, 20 de agosto de 2014

La persona favorita de mi mundo

La persona favorita de mi mundo es                              
     la reencarnación de la pureza
     la clave de sol y
     el abrazo de estación

La persona favorita de mi mundo me enseña a ser,
me cuenta un cuento todas las noches
                   acerca de tres reyes magos, mientras mis ojos de lágrimas se llenan
le gusta jugar a la vida y se ríe de tonterías

Me llena por dentro y por fuera
      me fabricó unas alas grandes como su corazón
                       lindas como sus ojos
                       suaves como su piel
                       y mágicas como todo su ser
      tejidas a mano color café

A la persona favorita de mi mundo, le gusta cocinar
mezclar el sabor delicioso de los besos de mediodía
y los hasta mañana de las buenas noches

La persona favorita de mi mundo es el tobogán esplendoroso del parque
                                                       las polainas de invierno
                                                       los vestidos de verano  y          
                                                       el mar juguetón de octubre

La persona favorita de mi mundo me hace sentir niña
saca mi más sincera sonrisa
la emoción más emocionante
y
este poema a medio terminar

La persona favorita de mi mundo ya no está en este mundo,
                               pero sigue siendo parte del mío
 Ella es un ángel,            (es mi ángel)
La pulpera de mi vida, la razón por la que aún lloro
El día de mi cumpleaños y los cielos que recreo en cada bastidor.



viernes, 8 de agosto de 2014

Crónica

Las nubes no tan blancas como la nieve que resbala por mis hombros. Los pétalos que fueron arrancados con dulzura, en busca de una respuesta, en busca del sí. Lo rojo, lo absurdo, lo violento, lo inexistente: la nada. Me desdibujo al ritmo de un blues, de una melodía desolada y demoledora mientras imagino la magia que brota desde las pestañas mojadas de mar. Pinceladas van recubriendo el cuadro que aún no lo es, con el alma puesta en cada figura, en cada color, en el paisaje que va formándose. Un manchón color café irrumpe la armonía de los árboles y el sendero me lleva a no sé dónde. Paso a paso re-descubro un cielo que fui pintando cada vez que me acordaba del amor. La maravilla siendo cotidiana me destroza y parte en mil quinientos pedazos pero decido seguir porque el dolor es tan sólo eso, dolor.
El sueño de siempre sigue siendo un sueño. La orquesta del mundo hoy quiere tocar para mí y la película vuelve a reproducirse. Cubro uno a uno los huecos que se van regenerando con el recuerdo, el desgarrador y fastidioso recuerdo. La capa roja vuelve a respaldarme y salgo al encuentro. No quiero tener más miedo, no quiero quedarme encerrada en el umbral de la pesadilla y la fantasía; las figuras se van transformando a medida que me voy alejando del escondite y la luz amarilla me recibe con dulzura. Los pies sobre las olas que rompen en la orilla de la memoria, la roca desteñida de tanto dolor, la arena que se mezcla con las lagrimitas que reflejan a los ojos que ansían encontrarse con los otros. El sur revestido para mí, la esperanza acabándose mientras la realidad golpea la puerta. La cuestión siendo cuestionada por los dedos que temen acariciar el rostro del olvido y el vestido azul de primavera guardado en el quinto cajón.
No quise interrumpirte, no quise interferir, no quise que te detuvieras, no quise que me prestaras atención, no quise que me preguntaras mi nombre, no quise que te fijaras en mí, no quise que me llamaras. No quise decir que todo lo anterior no es cierto, porque entre poder y querer, sólo queda intentar, re-intentar y volver a intentarlo, una vez más.

miércoles, 30 de julio de 2014

Hartazgo

De-vuelta revuelta entre el dolor y la súplica
al cielo, a un dios, a la pulpera de ojos color mar
a los tiempos por venir
al sol, a la brisa aromática risueña
a la niña que se esconde entre los escombros de un corazón que se parte en dos
a la inocencia que deja de ser inocente frente a aquella escena asesina
los ojos conteniendo las lágrimas que el cielo lloró
las manos frías sobre el rostro que ya no es rostro
es dolor, es asombro, es el de siempre

la niña vuelve a encontrarse con las rodillas entre sus brazos
en aquel cuarto mientras las paredes,
                                       las paredes eternas
le susurran cuentos de hadas
la persuaden con sueños insignificantes
infantiladas que se convierten en deseos juveniles
                                             en anhelos adultos de una niña que nunca creció

El patán vestido de príncipe
que en lugar del corcel viaja en un piano
                                               (el piano mágico)
en lugar de los rizos dorados, la desprolija y sensual melena
en lugar de la damisela,
                                           en lugar de ella,
                                                                    otra

la niña vuelve a cerrar el cuento,
         mientras pide a gritos vivir, -lo   
la niña, más mujer que nunca, saldrá del cuarto oscuro del anonimato
y se animará a amar
a ser
y
a crecer




jueves, 24 de julio de 2014

(re) encuentro

Me encontré buscando las fotos escondidas debajo de la almohada
me encontré mirando el anaranjado sol, una mañana de julio
me encontré desarmando con mi lengua la palabra
                                                                           amor

me encontré escuchando canciones que me susurraban
                                                             mensajes subliminales
me encontré en las cartas del tarot que nunca me animé a descifrar

me encontré mientras te buscaba
                                 y no te encontraba

me encontré en el cielo violeta de mis cuadros
me encontré llorando
me encontré niña
y
me encontré mujer

Me encontré en el té de medianoche
en el café de las mañanas
en el bizcochuelo de limón
                            y en los ojos azules de la hermosa pulpera

Pero cuando me busqué en las refracciones del espejo ominoso
       no estaba allí,
                           no me encontré, ya no

                                                                te encontré.

martes, 15 de julio de 2014

(niñerías)


Los dedos retorcidos, murmurantes, silenciosos, dolorosamente armoniosos
el cielo deseando no ser cielo,
                     el mar deseando no ser mar
                                    la vida deseando no ser terminante, determinante
                  el amor deseando amor, sólo amor.

Miro el reflejo que dejás clavado en el espejo,
                      mientras te mirás preguntándote
cuántas marcas más te dejará la guerra imaginaria,
            que destruye y arrasa con la poca felicidad
            que conseguís cada vez que un globo color morado te regalan.

La indescifrable mirada me persigue y se entromete entre la almohada y los sueños,
                                                          que de sueños poco tienen
                                                          y se me dibuja una sonrisa si te escucho reír
los ojos verdes podrán ser,
las uñas negras querrán rasguñar, penetrar, romper, diagramar
el pelo jugará de manera violenta y subversiva con la brisa inocente
la noche se vestirá de blanco
                                        y nos invitará a jugar entre los astros dorados,

mientras el globo, el globo morado, se perderá entre las nubes caprichosas
                                                       y yo me quedaré frente a la melodía,
                                                       a la melódica carita de ángel
                                                       a las notas musicales envolviéndose entre las teclas del piano de mamá